miércoles, 15 de enero de 2014

Teoría del desarrollo capitalista de Paul M. Sweezy: resumen.


Paul Marlor Sweezy, economista estadounidense, (Nueva York, 1910-2004). Fue discípulo de Schumpeter. Estudió en la Universidad de Harvard, donde se graduó en 1931. Tras pasar un año en la London School of Economics se hace marxista. En los años sesenta, Paul Sweezy  propone el Modelo de la demanda quebrada para explicar la estabilidad de los acuerdos en las situaciones de oligopolio. Sweezy fue un escritor prolijo, publicó más de cien artículos y  unos veinte libros. El más famoso fue “El capital monopolista: un ensayo sobre la economía estadounidense y el orden social”. Tuvo una enorme influencia sobre la izquierda y particularmente en la economía política marxista. Su “Teoría del desarrollo capitalista” dominó la enseñanza de la economía política marxista a partir de su publicación. El libro tiene tientes estalinistas, pero al mismo tiempo, se apoya mucho en el keynesianismo. Destaca la importancia del subconsumo como un motivo para la crisis.

Sweezy quiere entender la sociedad y su comportamiento. Para él es muy importante aprender a descifrar las relaciones entre los individuos. Presenta la economía política como el instrumento que estudia las relaciones sociales de la producción y distribución. Para el autor la economía es ciencia, la teoría económica es como un proceso de construcción e interrelación de conceptos que han sido despojados de todo contenido social. Describe la visión sobre el salario, el cual se convierte en una categoría económica universal ligada al trabajo. El autor critica el sistema económico actual porque no se ajusta al contexto social, pone el ejemplo del obrero que es explotado porque recibe un salario menor que el valor del producto marginal de su trabajo.

Capítulo I: El método de Marx.
Sweezy expone los principales elementos del posicionamiento de Marx ante la economía política: el uso de la abstracción y el carácter histórico, las tendencias históricas y en un contexto específicamente histórico. Marx era un adepto del método abstracto-deductivo y progresaba de lo más abstracto a lo más concreto.  “La realidad social es el proceso histórico, un proceso que, en principio, no conoce finalidad ni estaciones de parada”.
Hay que aislar y analizar por el método de la abstracción las relaciones económicas que están debajo expresadas en la forma de conflictos de clase.  La sociedad dividida en burguesía y proletariado, enfrentados, sería el objetivo de la investigación. La abstracción sería el método para aislar esta relación siguiendo dos pasos: alejar las relaciones sociales salvo las que hay entre capital y trabajo y reducir la relación capital-trabajo a sus características más relevantes.  La relación capital-trabajo es una relación de cambio. El Volumen I de El Capital demuestra un alto grado de abstracción en el análisis de la relación capital-trabajo.  Sweezy nos advierte del peligro de utilizar leyes deducidas en un alto grado de abstracción como predicciones de futuro. Cita especialmente “la ley general absoluta de la acumulación capitalista” y las controversias de los antimarxistas. Finalmente Sweezy destaca el principio de la abstracción apropiada como prueba de validez de la crítica a Marx.

Capítulo II: El problema del valor cualitativo.
Sweezy analiza la distinción entre el problema del valor cuantitativo y el problema del valor cualitativo.  Marx distinguía el doble carácter, abstracto y concreto, del trabajo dentro de la producción de mercancías. Un elemento central del problema del valor cualitativo es el carácter fetichista de las mercancías. La teoría de valor de Marx difiere de la teoría de la economía clásica. Nos explica  además Sweezy que Adam Smith no concebía la división de trabajo separada del cambio.  “El cambio es, en efecto, anterior a la división del trabajo y causa de ella”.
Marx discrepa con Smith, niega que la división del trabajo esté vinculada al cambio.  La producción de mercancías es una forma de la vida económica.  El economista además de investigar las relaciones cuantitativas que surgen de la producción de mercancías, debe fijarse en las relaciones sociales subyacentes en las mercancías.  Sweezy nos hace esta reflexión: las tareas de la economía política son tanto cuantitativas como cualitativas.  Se considera la economía política una ciencia social de las relaciones entre personas y el valor de uso expresa la relación entre el consumidor y el bien.  Como el valor de uso no facilitaba una relación social, Marx lo excluía de la investigación de economía política. Para él las categorías debían ser sociales, representando relaciones entre personas. Esto es totalmente contradictorio a la teoría económica moderna.
La clave de la teoría de valor de Marx: “el cambio de mercancías es un cambio de los productos del trabajo de productores individuales. […] el hecho de que las mercancías de que se trata son productos del trabajo humano en una sociedad basada en la división del trabajo…”. Para Marx, el “valor que yace oculto detrás” del valor del cambio es la expresión de las relaciones sociales del trabajo.  Marx dice que el trabajo es la sustancia del valor. El trabajo abstracto equivale a trabajo en general y es característica de toda actividad humana productiva. El análisis marxista del capitalismo empieza con la teoría del valor cualitativo con su base en la doctrina del Fetichismo de la Mercancía.

Capítulo III: El problema del valor cuantitativo.
En toda sociedad lo fundamental es el trabajo y que éste se aplique a la producción y que los productos sean distribuidos entre los miembros de la sociedad. En la determinación del valor no debe tenerse en cuenta más trabajo que el "socialmente necesario", que es el que se requiere para producir un artículo en las condiciones normales de producción. El trabajo más calificado que el trabajo medio debe tener una mayor capacidad de producir valor.
Los críticos de la teoría del valor de Marx han sostenido siempre que la reducción del trabajo calificado a trabajo simple implica el razonar en un círculo vicioso. Una mayor capacidad significa un mayor valor de su producto.
Las mercancías se cambian unas por otras en proporción a la cantidad de trabajo socialmente necesario incorporada en cada una. El papel de la competencia es que "en el momento en que oferta y demanda se equilibran mutuamente y por lo mismo cesan de actuar, el precio de mercado de una mercancía coincide con su valor real. La demanda juega un papel muy importante en su análisis, pero lo que dice de ella está dominado por la distribución del ingreso por las relaciones de producción existentes.
Hay también una competición entre la ley del valor y el Principio de planeación: en la medida en que la asignación de la actividad productiva es sometida a un control consciente, la ley del valor pierde su pertinencia y su importancia; el principio de la planeación lo sustituye. El valor y la planeación son tan opuestos entre sí como el capitalismo y el socialismo.
La relación entre el valor y el precio de la producción es que el precio es tan solo la expresión monetaria del valor, el "precio de producción" es una modificación de los valores.
En el monopolio, las relaciones de valor cuantitativo son perturbadas por el monopolio, pero las relaciones de valor cualitativo no. Aún bajo condiciones de monopolio podemos seguir midiendo y comparando mercancías y conjuntos de mercancías en términos de unidades de tiempo de trabajo. A pesar del hecho de que las relaciones cuantitativas precisas implicadas en la ley del valor han dejado de ser válidas.

Capítulo IV: Plusvalía y Capitalismo.
Es en el capitalismo donde todos los productos toman el concepto de mercancías, pero la producción de mercancías no implica capitalismo. La producción de mercancías no significa necesariamente el capitalismo, ya que el productor puede producirlas simplemente para la obtención de otras mercancías. Sería el proceso M-D-M basado en la producción de mercancías para la obtención de dinero que le permita obtener otras mercancías.
Pues bien, en el capitalismo el proceso se ha convertido en D-M-D, esto es, la inversión de dinero en mercancías para la obtención de un beneficio basado en una liquidez mayor de la que disponía el productor.
En ese sentido, el trabajo o fuerza de trabajo se convierte en mercancía en el momento en que el trabajador vende su tiempo a cambio de un salario, que viene a tener un valor relacionado con las necesidades básicas que necesita para cubrir su subsistencias (alojamiento, ropa, calzado, alimentación…). Además la fuerza de trabajo se convierte en móvil en el momento en que el individuo necesita desplazarse geográficamente con la creencia de mejorar sus condiciones de vida.
De tal manera que el valor de una mercancía viene a conformarse en una fórmula basada en la suma: c+v+p. El capital constante (o maquinaria), el capital variable (salarios) y la plusvalía (generada por la fuerza de trabajo).
Dicha fuerza de trabajo está remunerada por un número de horas de las que algunas pertenecen al excedente de producción que genera beneficios al productor, la plusvalía. Por tanto, el trabajador obtiene una remuneración de coste real basada en un total de horas compuesto por las horas necesarias más las excedentes (de las que se beneficiará el empresario).
La tasa de la plusvalía o tasa de explotación vendrá a formularse mediante el número de horas necesarias entre el número de horas de excedente de producción cuyo resultado vendrá a ser el trabajo total. Y por tanto, la tasa de ganancia será el resultado de dividir la plusvalía por el capital más el capital variable, que podría ser exponencialmente mayor en el momento en el que haya una mejora de la técnica de producción.

Capítulo V: La acumulación y el ejército de reserva.
La reproducción simple parte de la idea de un consumo o inversión del total de las ganancias por parte de los agentes del capitalismo. Con esto se garantizaría una inmutabilidad en las escalas sociales del sistema. Esto es algo “imposible” ya que el fin mismo del capitalista no es el valor de uso sino la acumulación del capital. El capital ganado gracias a la plusvalía es invertido para ganar más capital, aumentando la anterior plusvalía, y es en este punto donde comienza el proceso de acumulación.
Una de las consecuencias de todo esto reside en el valor de la fuerza de trabajo. Partiendo de que la acumulación necesita de una demanda constante de fuerza de trabajo, deberíamos suponer una subida de los salarios de los trabajadores, pues esta premisa básica en la teoría clásica no se da en ninguna sociedad, y es aquí donde se centra el principal problema derivado de la acumulación capitalista. El error reside en el tratamiento de la fuerza de trabajo como una mercancía ordinaria. No existe ninguna producción de fuerza de trabajo, por lo que nadie puede comerciar con ella de acuerdo con las leyes de la oferta y la demanda. El trabajo posee el precio natural y el precio de mercado. El primero es el necesario para que un trabajador pueda subsistir y perpetuar su raza. Lo realmente preocupante es que el precio con respecto al mercado según la oferta y demanda tiene una tendencia continua al ajuste con el precio natural. Esta tendencia la explica con la teoría del ejército de reserva del trabajo.
El porqué de la detención de los salarios en el precio natural se debe a una masa de obreros desempleados que ejerce una presión constante hacia abajo en el nivel del salario. Este ejército de reserva se nutre de aquellos trabajadores que han sido sustituidos por la maquinaria gracias al continuo afán de reducción de costes por parte de los capitalistas. Aunque se podría suponer que tal acumulación de capital también representa la creación de nuevos mercados e industrias que necesitarían de empleados, por lo que el ejército de reserva estaría en continuo descenso e incluso llegaría a vaciarse por lo que los salarios comenzarían a subir. Aquí es donde Marx alude a la industrialización y a las crisis y depresiones como un mecanismo capitalista para aumentar el ejército de reserva en el caso de que ésta se redujera a niveles peligrosos para el nivel salarial. Por todo esto se dice que una crisis capitalista sería inconcebible ya que la prosperidad de la industria es a expensas del ejército de reserva y, en el caso de que se diera una depresión, el ejército de reserva aumentaría por lo que la presión sobre los salarios generaría ganancias, por lo que es un sistema donde el capitalista no puede estar en crisis. Con esta teoría Marx no sólo invalida la ley de la población y la de los rendimientos decrecientes, sino que demuestra que la creencia en que el capitalismo desemboca en un estado de reposo se torna en un proceso de revolución continua.


Capítulo VI: La tendencia descendente de la tasa de la ganancia.
La Teoría de la Ley de Karl Marx dice que los cambios en la tasa de la plusvalía balancean los efectos de un cambio en la composición orgánica del capital. Marx quiere mostrar qué obstáculos internos impiden el desarrollo de la producción. Seis causas contrarrestan y anulan esta ley. Una trata la forma de la calculación de la tasa de ganancia. Las otras causas son el descenso del capital constante en sus elementos, el aumento de explotación, la reducción de los salarios en su valor, una sobrepoblación relativa, y el comercio exterior. Las cinco últimas causas bajan el capital en su composición orgánica o elevan la tasa de la plusvalía. Sweezy realiza una crítica y apunta que lo que se puede decir sobre este tema es que “la tasa de ganancia bajará si el porcentaje de la plusvalía es menor que el porcentaje de la disminución de capital variable con respecto a la total”. Pone de manifiesto que no es posible demostrar una tendencia descendente de la tasa de ganancia comenzando el análisis por la composición orgánica ascendente de capital. Lo que sí queda claro, es que la “composición orgánica del capital tenderá a restablecer la tasa de plusvalía, y en esa forma, a acrecentar el volumen de la plusvalía más allá de lo que éste hubiera sido en ausencia del aumento de la composición orgánica del capital”. Por otro lado, el autor apunta a una serie de fuerzas que son claves a la hora de deprimir por un lado, y elevar, por otro, la tasa de ganancia. Aquellos factores que la deprimen son: los sindicatos, la acción del Estado en beneficio de los trabajadores. Las fuerzas que elevan la tasa de ganancia son: las organizaciones patronales; exportación del capital; formación de monopolios y acción del Estado en beneficio del capital. En definitiva, el gobierno gana beneficios si tiene cuenta de estos factores. Con esto la economía política se transforma en un instrumento de comprensión muy coherente y poderosa.

Capítulo VIII: La naturaleza de las crisis capitalistas.
Sweezy dice que el Estado juega un papel importante en el proceso económico, no sólo político. Aquí presenta un tratamiento teórico sumario del estado que sea consecuente con las numerosas observaciones dispersas de Marx sobre el asunto y que provea el suplemento necesario al cuerpo principal de principios teóricos que se refieren al desarrollo del sistema capitalista.
Sobre la función principal del Estado, los marxistas tienden a considerar el Estado como una institución establecida en interés de la sociedad para fines de mediación y conciliación de las clases sociales (lo mismo que el sistema de relaciones de propiedad; porque esas relaciones de propiedad definen y demarcan la estructura de clase de la sociedad). Frente a esta teoría, la teoría de la dominación de clase, en que el Estado es hijo de la clase dominante, beneficiario de relaciones de propiedad y él tiene la obligación de hacer efectiva la estructura de la clase misma. En la sociedad capitalista, la dominación de clase y la protección de la propiedad privada son idénticas pero en términos marxistas no lo son.
El Estado ha desempeñado un papel decisivo en el funcionamiento económico dentro de los marcos del sistema de relaciones de propiedad capitalista que garantiza. Marx examina “la lucha por una jornada de trabajo normal” en el desarrollo histórico del capitalismo inglés. Primera fase: las leyes extendieron la duración de la jornada de trabajo; segunda: la resistencia de la clase obrera y limitación del tiempo de trabajo por ley; y por último, los trabajadores se ponen de acuerdo entre sí. De aquí concluye Engels que la legislación tenga un efecto tan tajante y el poder del Estado es también económico y que no está excluido de los factores causales del cambio histórico.
¿Bajo qué circunstancias y en interés de quién el poder económico del Estado será puesto en acción? Primero, se acude al poder del Estado para resolver problemas en el desarrollo económico capitalista y segundo, que en el sistema capitalista el poder del Estado se utiliza para la clase capitalista bajo su dirección, y por último, se puede utilizar también al Estado para hacer concesiones a la clase obrera siempre que no ponga en peligro el sistema.
Sobre la forma de gobierno, el autor se pregunta si es posible que los principios de la acción del Estado que han sido examinados no tengan validez en una sociedad capitalista plenamente democrática. La teoría marxista responde que la democracia no altera la significación básica del Estado en relación con la economía. La democracia soluciona los problemas de la sociedad capitalista, limita la libertad de los capitalistas para el uso del estado en su propio beneficio, etc. por lo tanto la rechazaban los capitalistas.

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